Que los niños se abstraigan


Existe una particular experiencia estética cuando estás ante la presencia de algo que es al mismo tiempo compleja y simple. El ingenio de Warja Lavater en su interpretación de clásicos es aplastante: mediante libros acordeón, transcribía los textos de los cuentos de hadas clásicos en símbolos abstractos. Ahí es nada. Le llamaba Versión Picótrica Geometrizada que, según la propia Lavater, incentivaba la creatividad y la imaginación de los niños.

Sus dos primeras obras son Guillermo Tell y La caperucita roja, que es la que destaco en este caso.

Pues si representamos la caperucita con un círculo rojo, la abuela como uno azul, el lobo, negro y la casa como un rectángulo marrón… ¿cuán lejos nos puede llevar esto? No lo quieras creer, pero funcionar… funcionaba y lo sigue haciendo. Casi 5 metros de cuento sin necesitar una sola palabra.

No es casualidad que su primer editor, Maeght, fuera también un  galerista francés sensibilizado con las vanguardias: Braque, Chillida, Calder, Kandinsky, Chagall… Y escondida en sus libros, Warja Lavater.

+ Warja Lavater
+ Chaperon Rouge
+ Obras de Warja Lavater

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